Domingo XXVIII del Tiempo Ordinario - Ciclo A
Evangelio de Mateo 22,1-14 – “Dios nos invita a su fiesta”
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📖 LECTURA – ¿Qué dice la Palabra de Dios?
Jesús contó la historia de un hombre que plantó una viña, la cuidó y la preparó para que diera fruto. Después la dejó al cuidado de unos trabajadores y se marchó. Cuando llegó el momento de recoger la cosecha, envió a sus criados para recibir los frutos que le correspondían, pero los trabajadores los trataron mal y no quisieron entregarles nada.
El dueño volvió a enviar a otros criados, pero ocurrió lo mismo. Finalmente envió a su propio hijo, pensando que lo respetarían. Sin embargo, los trabajadores también lo rechazaron. Entonces Jesús preguntó qué haría el dueño con aquellos hombres y explicó que la viña sería entregada a otros que sí quisieran cuidarla y dar frutos.
Con esta parábola, Jesús hablaba de Dios y de su pueblo. Dios había cuidado con amor a su pueblo y había enviado profetas para ayudarlo a vivir según su voluntad. Finalmente envió a Jesús, su propio Hijo. Jesús nos enseña que Dios espera de nosotros frutos de amor, justicia, bondad y fidelidad.
👂 ESCUCHAR - ¿Qué dice la Palabra de Dios?
Jesús comienza contando una historia sobre una viña. Su dueño la prepara con mucho cuidado: planta las vides, construye todo lo necesario para protegerla y hace que esté lista para producir una buena cosecha. Después confía la viña a unos trabajadores para que la cuiden. La viña representa algo que ha sido recibido como un regalo y que necesita responsabilidad, cuidado y esfuerzo para dar fruto.
Cuando llega el momento de recoger la cosecha, el dueño espera recibir los frutos de su viña. Sin embargo, los trabajadores se niegan a entregarlos y tratan mal a los enviados. El dueño vuelve a intentarlo y manda más personas, pero ellos reciben el mismo trato. Finalmente decide enviar a su propio hijo, pensando que lo respetarán. Pero los trabajadores también lo rechazan. Jesús utiliza esta historia para hablar de cómo muchas personas rechazaron a los mensajeros que Dios había enviado y, finalmente, también rechazaron a Jesús.
La parábola nos hace pensar también en nuestra propia vida. Dios nos ha regalado muchas cosas: nuestra familia, nuestros amigos, nuestras capacidades, las oportunidades para aprender y crecer y, sobre todo, su amor. La pregunta es qué hacemos nosotros con esos regalos. Jesús espera que nuestra vida dé frutos: que sepamos amar, ayudar, perdonar, compartir y preocuparnos por los demás. No se trata de ser perfectos, sino de hacer que lo que Dios nos ha dado produzca algo bueno en nuestra vida y en la vida de quienes nos rodean.
🤔 REFLEXIÓN – ¿Qué me dice Dios?
Ideas clave:
Dios me invita a su fiesta.
No debo poner excusas para acercarme a Él.
El “traje de fiesta” es un corazón bueno.
La invitación es para todos.
Preguntas para pensar:
- ¿Aceptas la invitación de Dios cada día?
- ¿Qué excusas te alejan de Él?
- ¿Cómo puedes preparar tu “traje de fiesta”?
Para recordar (elige una):
“Dios me invita a su fiesta.”
“Quiero tener un corazón limpio.”
“Dios me espera con alegría.”
🙏 ORACIÓN – ¿Qué le quiero decir a Dios?
Señor,
gracias por invitarme
a tu fiesta de amor.
Quiero decirte “sí”
con alegría
y preparar mi corazón
para estar contigo.
Ayúdame a no poner excusas
y a vivir siempre cerca de ti.
Amén.
🚶 ACCIÓN – ¿Qué voy a hacer estos días?
Esta semana voy a preparar mi corazón:
- Haré un gesto de bondad.
- Rezaré